miércoles, 12 de mayo de 2010

La traición

Entre los artículos que suelo leer, cuando puedo, encontré uno que hacía referencia a la moda de las redes sociales, cómo nos enganchan e hipnotizan y cómo sucumbimos a su poder haciendo amigos totalmente imaginarios a los que abrimos nuestra alma.

Hacía mención más tarde, cómo su propio título ya anunciaba, de lo fácil que era sacudirnos al amigo en cuestión,y que incluso esa acción ya tenía su nueva palabra en inglés para definirla : "unfriend", que sirve para designar a esos amigos, tirando a pejigueras, que dejan gracias a la tecnología, de serlo.

Aunque el artículo era bastante bueno, no es nuestra misión comentarlo, ya que para eso hay millones de blogs, revistas, periódicos y programas de televisión.Nos basaremos en plasmar un testimonio inédito que el artículo recibió, y que es el que sigue:

// Querida amiga :

Yo he sido víctima del "unfriend", por eso mi testimonio es sincero y desgarrador.

En mi pequeño grupo del Facebook, en el que sólo tenía 20 amigos rapiñeados en su mayoría entre los amigos de mis amigos, empecé a notar la ausencia de los que yo creía mis amigos.

Aún virgen en esas redes, no me podía explicar lo que me ocurría, cómo había sido tan vilmente expoliada y por quién.

Como siempre, un alma ducha en estas lides me puso al día :
Mira en tu (exigua) lista de amigos ya verás quién es el que te ha borrado.
Yo me quedé perpleja : ¡¡ Ah, ¿pero me pueden borrar ? !!
Pues claro, alma de cántaro, aquí hoy puedes ser amigo y mañana no, esto es como la vida real.
Yo no daba crédito : ¡¡ pues vaya con "la vida real" !!

Y con semejante sablazo, y el alma rota, me volví a conectar a mis amigos para ver si me adjudicaba a alguien que supliera tan notables faltas.
Una tragedia, pensaba, y unos indignos, porque los había cuidado como El Principito a su florecilla del país lejano.

Como no encontré a nadie más, al final determiné quedarme con los que tenía y ampliar mi círculo con todos los grupos que veía, ahí por lo menos podía encontrar consuelo a mi desdicha.

Ahora soy amiga de Zara, Mango, Blanco y Stradivarius ... así tengo el consuelo de que ellos nunca me olvidarán ... //

jueves, 6 de mayo de 2010

Molletes y vienas

Que la España profunda es profunda, es de todos bien sabido, aunque la profundidad cuesta tanto medirla como la de los fondos marinos.

Hace unos días me llamó un amigo para contarme, perplejo, lo que le había sucedido, que da algo de idea de la profunda profundidad de la España profunda ( y valgan las redundancias ).

A la hora del almuerzo, me contaba, se dio cuenta que le faltaba pan, así que decidió ir a un mercado cercano a su casa para adquirirlo.
Llegó rápido y encontró la panadería más sola que la una, con el panadero echado sobre el mostrador.
Pidió las piezas que necesitaba, y el buen hombre, como quién ve a un amigo, empezó a contarle su historia.

" Sabes, yo ya tengo 62 años, pero funciono como cuando tenía 20 ... o mejor.
Siempre he tenido a mi mujer y a mi querida bastante satisfechas, pero ahora he ampliado, porque puedo, con una amiga de 30 años a la que veo con bastante regularidad.
Precisamente la semana pasada me fui al campo a pintar la casa para entretenerme, y en mitad de la tarde me dije a mi mismo: voy a llamar a mi amiga y así descanso un poco.
Lo hice y al rato ella apareció, advirtiéndome de antemano que no tenía ganas de jaleo y que se tenía que ir pronto a su casa.
Yo me acerqué muy meloso y le puse la mano por encima y me la llevé al sofá, para que descanses, le dije.
Una vez allí, le bajé el pantalón y ella insistió en que no le apetecía.
Yo, como quien no quiere la cosa, seguí y seguí, mientras ella me decía NONONONONONONO no sigas por ahí.
Yo, sordo a sus ruegos, continué, y ella nononononononono no sigas por ahí.
De repente me decidí, metí la cabeza, buceé para llegar al tema, y cuando ya estaba metido en faena, sus nonononono se hicieron sordos, luego mudos y luego se convirtieron en un sisisisisisisis sigue ahí, para terminar con un espléndido SISISISISSISISIIS NO PARES DE ESTAR AHI.
En resumen, 3 veces repetí.
La llevé a su casa, y de camino pensé que llevaba tiempo sin atender a mi mujer, así que me fui por ella y también la complací.
Pero a ésta sólo una vez.
Y, muchacho, te voy a dar un consejo : no uses ningún medicamento que a las mujeres no les gusta..."

A estas alturas estaréis pensando , al igual que yo, que el negocio estaría en un apartado discreto y recóndito del mercado, ¡ pues doy fe de que no !.
Está situado en mitad del mercado, a la vista del público y se ve desde varios ángulos, lo sé porque yo misma hice una visita de campo.

Mi amigo no pudo articular palabra hasta llegar a su casa, que fue cuando me llamó, insistiéndome que diese el hecho a conocer, por lo extraño.
Yo, por instruirme, le he instado varias veces a que le siga comprando, aunque ha reconocido que en posteriores ocasiones ha sido atendido por la esposa, no tan amiga de hacer amistades entre la clientela.
Lo cierto es que vamos a desterrar la palabra "amigo" de nuestro vocabulario, por las connotaciones que lleva, y que hemos llegado a la conclusión, ambos, de que ésto sólo puede pasar aquí y , por lo visto, a nosotros.

miércoles, 5 de mayo de 2010

"El avisón "

¿ Saben cuántos años lleva el Estado Español "avisando" del apagón ?
¿ Tienen idea de las veces que nos han "avisado" que cambiemos la antena ?
¿ De cuántos anuncios "avisaban" , con bastante cachondeo que no íbamos a ver la tele ?
Yo no puedo dar una cifra exacta, pero ahora que lo pienso, creo que han superado entre todos al millón.

¿ Conocen a alguien que no se haya enterado ?.
Pues paso a presentársela : FUI YO.

JAJAJAJAJAJAJA (oigo de fondo las risotadas, y con razón ).
Bueno, lo cierto es que me había comprado el cacharrito que nos recomendaban, pero no tuve la precaución de probarlo antes por no poner más cables en mi vida, y mucho menos en mi salón, que parece a estas alturas una tienda de electricidad, entre el vídeo, el dvd, el equipo de sonido y no sé cuántas pamplinas electrónicas e informáticas más.

El famoso día del apagón, bueno, unos días antes para ser exactos, mientras veía uno de los canales que acostumbro a sintonizar en el almuerzo, mi televisor se cubrió de una franja negra ( por el luto, me di cuenta después ) y apareció un cuadro en el centro, en blanco, que indicaba que ya no se podía ver por ahí, que nos pasásemos a la emisión en digital.
Eso quisiera yo, pensé , y cambié de canal.
Me sucedió igual, y volví a cambiar .
Terminé quedándome en el canal que se hizo famoso en tiempos por su emisión porno de la noche y su bruja Lola, el canal cultural, como lo llaman mis compañeros de trabajo.
Hasta ahora no me ha abandonado, aunque yo en dos días me quedé tan harta de sus programas ( esos dos citados anteriormente ) que me fui corriendo a unos grandes almacenes y me compré dos televisores.
¡¡ Y además de los más grandes !!.

Dentro de unas horas me entregarán la mercancía, y aunque reconozco que no me resulta la compra especialmente grata, si que confieso que no puedo vivir sin ver el tiempo y sin el especial de esta noche de la Pantoja.