Que la España profunda es profunda, es de todos bien sabido, aunque la profundidad cuesta tanto medirla como la de los fondos marinos.
Hace unos días me llamó un amigo para contarme, perplejo, lo que le había sucedido, que da algo de idea de la profunda profundidad de la España profunda ( y valgan las redundancias ).
A la hora del almuerzo, me contaba, se dio cuenta que le faltaba pan, así que decidió ir a un mercado cercano a su casa para adquirirlo.
Llegó rápido y encontró la panadería más sola que la una, con el panadero echado sobre el mostrador.
Pidió las piezas que necesitaba, y el buen hombre, como quién ve a un amigo, empezó a contarle su historia.
" Sabes, yo ya tengo 62 años, pero funciono como cuando tenía 20 ... o mejor.
Siempre he tenido a mi mujer y a mi querida bastante satisfechas, pero ahora he ampliado, porque puedo, con una amiga de 30 años a la que veo con bastante regularidad.
Precisamente la semana pasada me fui al campo a pintar la casa para entretenerme, y en mitad de la tarde me dije a mi mismo: voy a llamar a mi amiga y así descanso un poco.
Lo hice y al rato ella apareció, advirtiéndome de antemano que no tenía ganas de jaleo y que se tenía que ir pronto a su casa.
Yo me acerqué muy meloso y le puse la mano por encima y me la llevé al sofá, para que descanses, le dije.
Una vez allí, le bajé el pantalón y ella insistió en que no le apetecía.
Yo, como quien no quiere la cosa, seguí y seguí, mientras ella me decía NONONONONONONO no sigas por ahí.
Yo, sordo a sus ruegos, continué, y ella nononononononono no sigas por ahí.
De repente me decidí, metí la cabeza, buceé para llegar al tema, y cuando ya estaba metido en faena, sus nonononono se hicieron sordos, luego mudos y luego se convirtieron en un sisisisisisisis sigue ahí, para terminar con un espléndido SISISISISSISISIIS NO PARES DE ESTAR AHI.
En resumen, 3 veces repetí.
La llevé a su casa, y de camino pensé que llevaba tiempo sin atender a mi mujer, así que me fui por ella y también la complací.
Pero a ésta sólo una vez.
Y, muchacho, te voy a dar un consejo : no uses ningún medicamento que a las mujeres no les gusta..."
A estas alturas estaréis pensando , al igual que yo, que el negocio estaría en un apartado discreto y recóndito del mercado, ¡ pues doy fe de que no !.
Está situado en mitad del mercado, a la vista del público y se ve desde varios ángulos, lo sé porque yo misma hice una visita de campo.
Mi amigo no pudo articular palabra hasta llegar a su casa, que fue cuando me llamó, insistiéndome que diese el hecho a conocer, por lo extraño.
Yo, por instruirme, le he instado varias veces a que le siga comprando, aunque ha reconocido que en posteriores ocasiones ha sido atendido por la esposa, no tan amiga de hacer amistades entre la clientela.
Lo cierto es que vamos a desterrar la palabra "amigo" de nuestro vocabulario, por las connotaciones que lleva, y que hemos llegado a la conclusión, ambos, de que ésto sólo puede pasar aquí y , por lo visto, a nosotros.
1 comentario:
...eso solo pasa en las películas... Já.
Publicar un comentario